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Show me the money! Modalidades de financiamiento para Start-ups

La frase “show me the money” (muéstrame el dinero) se hizo célebre en la recordada película “Jerry Maguire” en la que el actor Tom Cruise interpreta a un agente que representa a deportistas de élite. 

Traemos a colación esta frase para referirnos al momento crucial en que las start-ups necesitan imperiosamente obtener financiamiento para lograr que su producto, servicio o modelo de negocios innovador pueda llegar con éxito al mercado y no engrosar las estadísticas de los emprendimientos que perecen en el valle de la muerte. 

Préstamos de dinero

Por lo general las start-ups en un primer estadio recurrirán a fondos de los propios emprendedores o al clásico y conocido préstamo de dinero. 

En este sentido, es muy común que el dinero sea prestado por alguno de los integrantes de la triple F: Family (familia), Friends (amigos) y Fools (tontos), ésta última categoría referida de manera jocosa a quienes confían en el proyecto, por tratarse del círculo más cercano al emprendedor que muchas veces incluso es consciente de que podría no recuperar el dinero prestado. Precisamente porque generalmente existe una relación cercana y de confianza las partes no se preocupan de formalizar el contrato respectivo, siendo éste un error que puede en el futuro afectar negativamente tales relaciones. En estos casos es recomendable documentar los términos y condiciones del préstamo con la flexibilidad que este tipo de relaciones le permite al emprendedor. 

Es también común recurrir a las entidades financieras para obtener el financiamiento necesario para las fases iniciales de una start-up. Desde luego, en estos casos el préstamo se formaliza con los contratos de adhesión de la entidad financiera, por ende, el emprendedor no tiene margen para negociar los términos y condiciones que están pre-establecidos de manera rígida. La principal obligación del tomador del préstamo es devolver el monto recibido más los intereses que se le apliquen. Además, probablemente se requerirá algún tipo de garantía que sea otorgada por el propio emprendedor (por ejemplo, una garantía real) o por un tercero (co-deudor, avalista, fiador). En estos casos es importante articular los plazos con el plan de negocios y las fases de desarrollo del producto o servicio. 

Según una reciente investigación realizada por la empresa NAUTA a pedido de la Asociación de Emprendedores del Paraguay (ASEPY) Sobre las fuentes de financiamiento, el 63% de los encuestados admitió utilizar capital propio para iniciar su negocio, el 29% dijo que recibió fondos de parientes o amigos, el 22% financió su emprendimiento con el cobro de sus servicios y el 17% prestó de entidades financieras.

Fondos no reembolsables

Una modalidad interesante de fondeo para las start-ups es a través de la participación en concursos o competencias que premian los proyectos innovadores con premios pecuniarios que son fondos no reembolsables. En nuestro país actualmente existen tanto a nivel privado como público entidades que ofrecen estas oportunidades con sumas de dinero que oscilan entre los 5.000 dólares hasta los 50.000 dólares. 

Entre los aspectos legales que deben ser considerados cuidadosamente por los  emprendedores podemos mencionar en primer lugar a la decisión de revelar el modelo de negocio o información respecto de un nuevo producto o proceso que podría tener mayor valor estratégico si es mantenido como secreto comercial o industrial.  Otra cuestión es lo referente a la propiedad intelectual, en el sentido de que se debe precautelar que la misma no sea cedida a la entidad patrocinadora del evento.  Desde luego, habrá que analizar en general qué contraprestaciones se exigen a los emprendedores por participar del concurso y eventualmente a los que resultan beneficiarios de tales premios. 

Capitalización 

A nivel de mercados más avanzados y desarrollados es común leer y/o escuchar sobre start-ups que logran capitalizarse mediante rondas con inversores externos, para luego llegar a la tan ansiada cotización en una bolsa de valores, mediante un IPO (Initial Public Offering). En nuestro país recientemente se ha formado la Red de Inversores Angel de Paraguay, impulsada por la empresa social KOGA, hecho auspicioso para nuestro aun poco desarrollado ecosistema. 

Esta es una modalidad de financiamiento útil para aquellas start-ups cuyos socios originales están dispuestos a entregar una parte del negocio a terceros inversionistas y que además requiere que las start-ups tengan establecido algún esquema societario formal. 

Las fuentes de financiamiento provienen de parte de los denominados Inversores Angel (Angel Investor) y/o de los Inversores Institucionales (Venture Capital o Capital de Riesgo).  En el primer caso, comúnmente se trata de personas físicas -empresarios exitosos – que están dispuestos a colocar su dinero, llamado “smart money”, en emprendimientos con potencial de mercado y por lo general están dispuestos a involucrarse personalmente sea como un asesor haciendo mentoring a los emprendedores o inclusive asumiendo una función directiva para facilitar contactos o negociar acuerdos comerciales a cambio de una participación en el negocio que podría oscilar entre un 5% hasta un 20%.  Este involucramiento suele ser por un determinado tiempo puesto que el inversor ángel buscará asegurarse cláusulas de salida. En el segundo caso, se trata de fondos de inversión que administran fondos de terceros para colocarlos en emprendimientos con un importante nivel de riesgo pero así también con potencial de mercado y de escalamiento. Estos fondos (conocidos como “private equity”) son manejados por profesionales expertos que revisarán en detalle los proyectos y decidirán en cuáles colocar sus fondos a cambio de negociar una participación en el negocio que podría oscilar entre un 5% hasta un 50%. 

Existe consenso entre los VCs de que en América Latina existen grandes oportunidades. Ello se puede constatar con el establecimiento y consolidación de numerosos fondos en países tales como Brasil, Argentina, Chile, Colombia y Perú (entre los que podemos citar como ejemplos KASZEK Ventures, MAGMA Partners, FIRSTROCK Capital) como así también en la presencia de fondos de Estados Unidos invirtiendo en Latinoamérica. 

Crowdfunding

Esta es una nueva modalidad de financiación colectiva a través de la cual numerosas personas o entidades hacen sus aportaciones a cambio de algo, que podría ser inclusive simbólico.  Se lo conoce también como “micro-mecenazgo”. 

Esta modalidad está en auge debido en parte al desarrollo de numerosas plataformas online que facilitan el contacto entre los emprendedores y los inversores y que cada vez están más especializadas.   El crowdfunding puede ser de clientes o de recompensa cuando por ejemplo los aportantes realizan una contribución económica – que podría tener el carácter de una donación - a cambio de una recompensa simbólica; o puede ser de inversores cuando los aportantes acceden por ejemplo a una participación accionaria, en cuyo caso se asumen los riesgos propios del emprendimiento en cuanto a su éxito o fracaso. 

Cuando se trata de un modelo que facilita a los emprendedores y Pymes el acceso a préstamos como canal alternativo a los préstamos bancarios, entonces se lo denomina “Crowdlending”.  Lo interesante del crowdlending es que tanto los tomadores del préstamo como los inversores pueden customizar las condiciones que mejor se ajustan a sus necesidades o intereses (en cuanto a monto, plazos, tasas, garantías). En nuestro país podemos citar los casos de las plataformas Nexoos y Prestamena como pioneras en brindar este servicio de intermediación.  

En la actualidad existe dinero disponible que puede servir para inyectar capital a las start-ups, aunque en el caso de las entidades financieras tradicionales muchas veces no adaptan sus productos financieros a esta realidad. Los emprendedores deben evaluar cuál de las modalidades se ajusta mejor a su modelo de negocios y cuál es la que jurídicamente resulta más conveniente.


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