Pasantías Laborales: ¿Son una opción en Paraguay?

En los países desarrollados, las pasantías laborales se encuentran ampliamente consolidadas.  Las pasantías laborales benefician tanto a las empresas como a los pasantes. Por un lado, los pasantes cuentan con la oportunidad de experimentar en tiempo y condiciones reales el área de su interés. Además, los pasantes generan contactos, robustecen su currículum y en algunos casos, la pasantía luego se transforma en una buena posición laboral que incluso permite a la persona terminar sus estudios con mayor comodidad. Es indudable que las pasantías facilitan la inserción de las personas al mundo laboral. De cierta manera, ellas evitan una situación en que la persona reciba su título profesional pero inmediatamente al siguiente día se encuentre con la angustia de cómo hará para insertarse al mundo laboral – ya que hasta este momento, la persona nunca ha trabajado.

Por el lado de las empresas, ellas obtienen con las pasantías laborales beneficios a corto plazo, como la ocupación de talentos humanos muy motivados a bajo costo y beneficios a largo plazo, especialmente si apuestan a invertir en programas de entrenamiento de pasantes que les permita contratar a futuro recursos humanos entrenados y con experiencia adquirida ya en su propia empresa. Estos beneficios se pueden incluso acrecentar para las partes si se explora la posibilidad de agregar a los programas de pasantías elementos que trasciendan las fronteras, por ejemplo realizando intercambio de pasantes entre empresas ubicadas en distintos países.

Hasta aquí no hay novedad. La interrogante que planteamos en este artículo es si el marco legal vigente en nuestro país es suficiente y adecuado para que las partes opten por las pasantías laborales al momento de pactar una relación entre personas mayores de edad. Este análisis resulta pertinente en atención a los siguientes motivos:

En primer lugar, por la semejanza de elementos que se presentan en una relación de pasantía al compararla con una relación laboral. En ambos, un sujeto se obliga a realizar tareas en favor del otro sujeto, bajo la dirección y dependencia de este último. Incluso, ambas relaciones pueden compartir la característica de ser remuneradas, si bien en el caso de la relación de trabajo esto es imperativo y en el caso de la relación de pasantía esto depende del pacto entre las partes y del marco legal especial para este tipo de relación. La diferencia entre ambas radica básicamente en que el propósito principal que persigue la pasantía no es un sustento económico para el pasante sino una oportunidad de experiencia para afianzar su formación académica y potenciar sus habilidades para desempeñarse luego en el mundo laboral. En otras palabras, la pasantía busca brindar las herramientas necesarias al pasante para que luego éste pueda insertarse más fácilmente al mundo laboral.

En segundo lugar, porque el marco legal laboral vigente establece la presunción que toda vez que un sujeto preste un servicio en favor de otro, bajo la dirección y dependencia de este último, existe entre las partes una relación laboral. Por tanto, toda excepción a esta regla debe estar claramente sustentada en un marco legal especial. Tal es el caso de las pasantías. 

Pareciera ser que con la Ley de Inserción al Empleo Juvenil (Ley 4951/2013) que crea entre otras, las modalidades de “capacitación laboral” y “práctica laboral”, el Estado busca fomentar la inserción de jóvenes al mundo laboral, a través de pasantías. Sin embargo, esta norma establece una serie de parámetros que deben ser tenidos en cuenta y analizados para su aplicación al caso concreto, antes de enmarcase en ella.

Algunos de estos parámetros son: i) el pasante puede tener solo hasta 29 años, ii) la cantidad total de “beneficiarios” de todas las modalidades comprendidas en dicha ley que estén vinculados a la misma empresa, no debe exceder del 20% de la nómina de personal de la empresa, iii) la empresa debe tener al menos un año de actividad en el país y iv) la empresa debe contratar un seguro médico privado para el pasante.

Para la aplicación de la modalidad de “capacitación laboral y aprendizaje”, la empresa debe crear un Programa Específico de Capacitación Laboral, de manera a realizar el proceso formativo del pasante en la propia empresa. Además, la empresa debe celebrar un convenio de capacitación laboral para implementar la pasantía. Adicionalmente, la empresa debe evaluar y certificar el desempeño individual del pasante. El plazo de duración en principio es de 3 meses. Esta modalidad es remunerada. El marco legal prevé la aplicación de un subsidio parcial por parte del Estado para ciertos casos de vulnerabilidad especial: jóvenes con discapacidad, jóvenes de los hogares más pobres del país y jóvenes provenientes del servicio doméstico.

Para la aplicación de la modalidad “práctica laboral”, el pasante debe ser alumno/a o egresado/a de una Institución de Formación y Capacitación Laboral (IFCL) certificada por el Sistema Nacional de Formación y Capacitación Laboral (SINAFOCAL) e inscripta ante el Ministerio de Trabajo en el registro creado a tal efecto denominado Registro de Instituciones de Formación y Capacitación Laboral (REIFOCAL). En este caso, la empresa debe celebrar un Convenio de Práctica con el pasante y con la Institución de Formación pertinente. En este marco, la práctica laboral debe estar vinculada al programa de estudios de la institución de formación. Además, esta práctica es remunerada. La empresa debe pagar al menos el 60% del salario mínimo vigente al pasante. El plazo de duración de esta modalidad puede ser de 80 a 180 horas efectivas en la Empresa. Por su parte, el decreto que reglamenta esta ley (Decreto 4345/2015) establece el tope de 12 meses de pasantía en igual o distintas empresas, en virtud de la misma titulación.

Con relación a ambas modalidades arriba expuestas, cabe resaltar que si bien la ley no lo hace; el decreto reglamentario pareciera restringir el acceso a estas modalidades únicamente a los casos de vulnerabilidad especial dispuestos en la ley y mencionados más arriba. 

Por otro lado, la ley 5636/2016 promulgada con posterioridad, regula la pasantía educativa laboral técnica superior. Es decir, en esta ley puede enmarcarse toda pasantía que se realiza como parte de la malla curricular de una carrera de formación técnica superior, de la educación superior regulada por ley 4995/2013. Estas pasantías son obligatorias para el estudiante a los efectos de obtener su título académico. El plazo mínimo de duración es de 540 horas. Para implementar estas pasantías, se requiere la celebración previa de un convenio entre la institución educativa y la empresa. Además, se debe suscribir un contrato de pasantía propiamente entre el pasante y la empresa. La autoridad de aplicación de esta ley es el Ministerio de Educación. El Ministerio de Trabajo no tiene intervención. Surge claro de este marco legal que esta contratación no origina vínculo laboral entre las partes.

Por lo expuesto, arribamos a las siguientes conclusiones: i) si la pretensión es contratar pasantes de formación técnica superior, la empresa puede hacerlo en el marco de la ley 5636/2016, la cual establece requisitos claros y de fácil implementación. ii) si la pretensión es contratar pasantes de un rubro distinto a una formación técnica superior, es recomendable realizar un análisis fino sobre si todas las particularidades del caso se encuadran efectivamente en los requerimientos y reglas establecidas en la ley 4951/2013 y su decreto reglamentario, las cuales además de ser cuantiosas, no resulten a simple vista claras.

Por último, desde el punto de vista de las políticas públicas, en consonancia con el crecimiento demográfico de la “población joven” en nuestro país y el énfasis actual en impulsar las inversiones en el ámbito empresarial, conviene analizar si resultaría más conveniente para la sociedad establecer un marco legal más claro, más sencillo y menos restrictivo, que genere mayor certeza a las partes, de manera a permitir que empresas de todos los tamaños y pasantes de todos los ámbitos de formación intelectual, incluyendo claro está las artes, puedan generarse recíprocamente los beneficios que son propios, conocidos y probados en otras sociedades, de las relaciones de pasantías laborales.

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