Paraguay: estabilidad macro y reservas internacionales

Uno de los pilares que sustentan la estabilidad macroeconómica del Paraguay es la acumulación de sus Reservas Internacionales Netas (RIN) y la prudencia institucional que ha tenido el Banco Central del Paraguay (BCP) para su resguardo y utilización en la política monetaria y cambiaria del país. Aunque es ciertamente “tentador” utilizar estas reservas en periodos de crisis para adquirir bienes, servicios o incluso otorgar créditos, es importante entender que las mismas son parte del sustento de la economía a nivel general.

Como activos financieros, las RIN permiten a los bancos centrales la realización de inversiones en el extranjero, generando credibilidad para el país, ya que ellas constituyen un respaldo para hacer frente a sus obligaciones. La principal característica de estos activos es la liquidez, y al margen del patrón oro, el dólar ha tomado el papel preponderante para la acumulación de reservas de los distintos países. 

En el caso particular del Paraguay, el fallo favorable del caso Gramont Berres (conflicto internacional que arrastraba el país desde hace muchos años) en 2017 permitió el inicio de las diversificaciones de las reservas internacionales. Aunque gran parte de las RIN sigue estando colocada en el Banco de Suiza (BIS), a la fecha ya existe una fracción que está invertida en la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED). En su momento, técnicos del BCP recibieron asesoramiento internacional sobre el manejo de las RIN y los primeros movimientos tendientes a la diversificación se realizaron en conjunto con asesores del Banco Mundial.  

Según datos publicados por el propio Banco Central del Paraguay, el saldo de reservas internacionales netas al 14 de agosto del 2020 es de unos US$ 9.000 millones, y los intereses cobrados por las colocaciones han generado un rendimiento de US$ 61 millones solamente en lo que va de este año.  Si bien el monto obtenido a julio es un 30% menor a lo del mismo periodo del 2019, la situación es comprensible por la coyuntura mundial. 

Lo cierto es que el saldo de las reservas internacionales netas del país ha crecido un 32% en los últimos 5 años y el acumulado de intereses cobrados por las colocaciones ha crecido también de manera sustancial. Según datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), actualmente Paraguay es el segundo país de la región con mejor proporción entre sus RIN y su Producto Interno Bruto (PIB), con un 24% y queda solamente por debajo de Perú (país con grado de inversión) que llega hasta el 32% en este indicador. 

Además, hasta el momento existe cierto equilibrio entre las proporciones de las RIN y de la deuda externa con respecto al PIB, lo cual es sano. No obstante, en los últimos años el endeudamiento externo ha tomado cierta preponderancia en la financiación del Presupuesto General de la Nación y con mayor razón durante la crisis generada por la pandemia en 2020, situación que deberá ser corregida en los próximos años para continuar con el goce de los beneficios que implica tener en orden las RIN.

Cabe destacar que al margen de la credibilidad internacional que generan las RIN para el país, son el principal sustento de reducción al riesgo cambiario y eso se puede notar claramente en el contexto que se vive, ya que Paraguay ha tenido una de las menores devaluaciones monetarias de la región gracias a las intervenciones que ha realizado la banca matriz en el mercado de cambio de divisas, por la capacidad que le permite el buen nivel de reservas. 

En lo que va del año, el BCP vendió al sistema financiero unos US$ 1036 millones, lo cual resulta razonable por el contexto de fortalecimiento mundial del dólar como activo de refugio muchos inversionistas y el atesoramiento generado por la incertidumbre económica alrededor del mundo. Estas intervenciones han permitido reducir al 8% la devaluación del guaraní con respecto al dólar, resultado positivo en términos relativos y en comparación a lo que están pasando otros países de la región. El constante crecimiento de las RIN tiene como principal beneficio la capacidad de afrontar shocks de intercambio financieros, excesivas fluctuaciones en el mercado cambiario del país y fuga de capitales desde el sistema financiero, además de permitir la presencia y participación directa en fondos de organismos internacionales. 

Históricamente, el Paraguay ha padecido una debilidad institucional crónica. Por lo general, a la gran mayoría de los reguladores sectoriales les cuesta de sobremanera determinar el verdadero interés público que deben tutelar. La injerencia política acrecienta una miopía que les nubla la vista.  Aunque no se encuentra ajeno a las criticas, nobleza obliga a reconocer que el BCP es uno de los órganos estatales con mayor institucionalidad y donde el criterio técnico, por lo general, prevalece a los vaivenes políticos. El acertado manejo de las RIN por parte de la banca matriz ha contribuido positivamente a garantizar la estabilidad macroeconómica del país.


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