La tierra como factor de producción en Paraguay

Según el Banco Mundial, la economía paraguaya registra en los últimos años un crecimiento al promedio del 5% más alto que el de otros países de la región y expone como una de las causales la producción agrícola y ganadera altamente productivas y modernas que están liderando las actividades económicas.

La tierra, como factor de producción es el elemento principal y más importante a ser considerado al momento de operar en el rubro agropecuario. Paraguay posee gran parte de su territorio apto para el negocio y muy atractivo por sus condiciones de productividad y accesibilidad.

La protección jurídica de la propiedad de las tierras se origina en la misma Constitución Nacional que dispone “Se garantiza la propiedad privada, cuyo contenido y límites serán establecidos por la ley, atendiendo a su función económica y social, a fin de hacerla accesible para todos. La propiedad privada es inviolable…”. Complementan esta norma constitucional otras leyes como la Ley N° 1863/01 “Que establece el Estatuto Agrario”, las disposiciones del Código Civil Paraguayo en materia de “Propiedad privada inmueble” y las demás normas dictadas por los órganos de control y aplicación como ser el Instituto de Desarrollo Rural y de la Tierra (INDERT).

Adquisición del inmueble rural

El modo por excelencia de adquirir la propiedad de un bien inmueble es siempre a través del contrato de compraventa, por el cual se trasmite la propiedad de la misma. Uno de los requisitos para actos como este, es el de guardar la formalidad de ser otorgados por escritura pública y si bien para su realización no se requiere autorización alguna de autoridad administrativa, deben ser inscriptos en el Registro de Inmuebles a fin de que produzca efectos frente a terceros

En las transferencias o enajenación de bienes inmuebles, existe la presunción legal de que el valor agregado mínimo, es el 30% (treinta por ciento) del precio de venta del inmueble transferido y la tasa del impuesto se integraría del 5% (cinco por ciento) para contratos de cesión de uso de bienes y enajenación de bienes inmuebles.  Lo que ocurre en la práctica es la directa aplicación de la tasa del 1.5% sobre el precio de transferencia que ya incluye el IVA en el precio total. Es decir, tasa nominal del 5% se aplica sobre el 30% del Valor Agregado representando la tasa efectiva del 1.5%.

Una importante limitación a la autonomía de la voluntad para este tipo de negocios jurídicos, es la impuesta por la Ley Nº 2532/05 “Que establece la zona de seguridad  fronteriza de la República del Paraguay”. La mencionada franja comprende  50 kilómetros adyacentes a las líneas de frontera terrestre y fluvial del territorio nacional.

La Ley de Seguridad Fronteriza prohíbe a los extranjeros oriundos de cualquiera de los países limítrofes – Argentina, Brasil y Bolivia – o inclusive, las personas jurídicas integradas mayoritariamente por extranjeros oriundos de cualquiera de estos, adquirir la calidad de propietarios, condóminos o usufructuarios de inmuebles rurales. Sin embargo, esta norma posee una excepción  consistente en la autorización otorgada mediante decreto del Poder Ejecutivo la cual debe estar fundada en “razones de interés público” y estas, según la Ley, son “actividades que generan ocupación de mano de obra en la zona de seguridad fronteriza”, siendo esta disposición meramente enunciativa y la cual abre paso a otras causales.

Otra restricción impuesta por la Ley es la relacionada a las acciones o títulos de las sociedades por acciones y los certificados de aportación de las cooperativas; la misma dispone que éstos deben ser nominativos y no puedan ser endosados a aquellos que pretendan ser propietarios, copropietarios o usufructuarios de inmuebles rurales en la zona de seguridad fronteriza. La sanción prescripta para la violación de estas normas es la nulidad de los actos jurídicos.

En cuanto a los contratos de utilización de las tierras rurales, como ser la aparcería y el arrendamiento, rigen en especial las normas comprendidas en el Capítulo “Contratos Rurales” del Estatuto agrario y subsidiariamente. El Instituto de Desarrollo Rural y de la Tierra (INDERT), como autoridad en la materia, se encarga del registro de dichos contratos conforme lo dispone como función su misma carta orgánica.

 

Producción agropecuaria

Para el año en curso, las proyecciones indican que el PIB ascendería al 4% y que el 2% de este sería generado por el sector agrícola.

La economía en Paraguay, según la Unión de Gremios de la Producción UGP,  posee una “predominancia del sector agropecuario y alta influencia de éste en los demás sectores de la economía, como el comercial, financiero y de servicios. La agricultura tiene un participación del 18% en la economía nacional, pero al agregar a los demás sectores (proveedores, transporte, logística, industrias) de las cadenas productivas, esa cifra se eleva al 28,9%, es decir casi un tercio del total de la economía paraguaya”.

Los índices estadísticos de la USDA (United States Department of Agriculture) demuestran que la zafra 2015/16 de Paraguay lo posiciona en 4to. Lugar entre los exportadores mundiales de soja y los registros del SENAVE, en el último boletín de Febrero de 2017 reflejan que los productos más exportados han sido las oleaginosas, seguidas por los cereales y productos procesados, entre otros.

El Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (SENAVE) es la autoridad de control y aplicación en esta materia y a través de su Dirección de Semillas (DISE) dispone de un mecanismo de certificación para la producción de semillas, para el cual se requiere una previa inscripción en el Registro Nacional de Productores de Semillas RNPS en el cual se inscriben personas físicas como jurídicas.

Según declaraciones del titular del Viceministerio de ganadería, “Paraguay se ubica actualmente en el séptimo lugar entre los mayores exportadores de carne a nivel mundial” y “… desde el año 2015 que Paraguay ocupa el sexto puesto como exportador mundial de carne bovina”. La perspectiva para el año 2020 es llegar al quinto lugar, a través sus principales mercados: Chile y Rusia, además de otros 80 en los cuales se opera.

La institución en el rubro agropecuario es el Servicio Nacional de Calidad y Seguridad Animal SENACSA, que presta los servicios de registros, habilitaciones, autorizaciones, acreditaciones y certificaciones para, entre otros, establecimientos, productos de uso pecuario, casas expendedoras de productos biológicos, transporte de animales, autorizaciones para importación, exportación y certificación para exportación de animales, de productos y otros.

En los meses de enero y febrero de este año se registró un aumento de más del 19% en el valor de las exportaciones de carne bovina, de acuerdo al último informe del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa) y según el último registro del SENACSA, en el segundo cuatrimestre del año 2016 se ha exportado carne y menudencias por valor de 670.400.805,30 dólares; subproductos por valor de 146.230.167,89.

Para la exportación de productos, subproductos y derivados de origen animal debe cumplir con normativas nacionales e internacionales y ser autorizada por el SENACSA y uno de los requisitos es que el establecimiento/empresa exportador deba estar habilitado y/o registrado en la institución y dicha habilitación/registro se encuentre vigente.

La explotación del rubro agropecuario ha demostrado ser altamente ventajosa y actualmente  se observa un vertiginoso crecimiento de dicho rubro, teniendo como principal motivo el mejor aprovechamiento de los recursos naturales acompañados de tecnología calificada. Paraguay crece y continuará creciendo aún más gracias a las bondades de sus tierras.

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