La responsabilidad ante fake news y cómo reaccionar ante ellas

El beneficio que internet y las redes sociales nos brindan es innegable, con solo un par de clicks, podemos conversar con familiares y amigos que se encuentran al otro lado del mundo; podemos tener reuniones con clientes o concertar negocios en distintos países del mundo, sin movernos de la computadora; su uso adecuado incluso puede ser determinante para la elección del gobernante de un país, como lo hizo Mauricio Macri mediante Facebook en la Argentina y Donald Trump mediante Twitter en USA, e incluso derrocarlos como es el caso de Mubarak en Egipto, donde las redes sociales fueron fundamentales para la movilización popular.

No obstante, debido al nuevo contexto actual, donde la velocidad tiene prioridad ante la verdad, como lo refiere Jorge Fontevecchia; además de la viralidad que alcanzan las informaciones debido a la masividad de las redes, sumado al velo que otorgan las redes sociales al emisor del mensaje, es posible crear también un tremendo efecto contrario y destruir por ejemplo la reputación que se ha ganado una empresa, reputación que pudo tomar décadas haberla construido.

Un factor importante para a estudiar es la intención del agente emisor de la noticia falsa. Si no tuvo intención y emitió la información por error, tras haber escuchado algún chisme, no puede tener la misma consecuencia penal que aquel que haya emitido la información falsa con la intención de procurar algún daño en la persona o empresa afectada. La empresa o persona afectada podría iniciar acciones legales y reclamar indemnizaciones con montos muy elevados.

Incluso podría encuadrarse el hecho en nuestra legislación penal y el emisor del fake news eventualmente ser pasible de denuncias penales por difamación, calumnia, violación del derecho a la intimidad o incluso incurrir en terrorismo financiero cuando se refieren a información falsa sobre entidades bancarias o financieras.

Como podemos actuar en estos casos?

Muchas veces, el daño puede generarse muy rápido, por ejemplo, si nuestra empresa cotiza en la bolsa, lo más probable es que el valor de las acciones bajen en cuestión de segundos; entonces, la respuesta de la empresa debe ser inmediata.

Lo conveniente sería emitir un comunicado desvirtuando la información y difundirla por los mismos canales. Si la información falsa ha llegado incluso a medios de comunicación, la persona o empresa afectada podría solicitar ejercer su derecho a réplica, consagrada por la Ley N° 1262/87 a fin de desacreditar la información.

Luego sería cuestión de analizar las acciones legales a ejercer, tratar de determinar dónde o quién inició la información falsa, analizar los daños sufridos y actuar en consecuencia buscando compensación económica. Los casos van en aumento, y la tendencia es que sigan así, por lo que es necesario legislación específica al respecto.

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