Instrumentos derivados: Nueva Regulación en Paraguay

Desde sus inicios, la actividad  financiera ha buscado la manera de innovar para mejorar beneficios y expandir el tipo de operaciones que pudieran ser ofrecidas en el mercado. De esta manera, se han creado nuevos mecanismos orientados a proteger las actividades y operaciones de las variables existentes en el mundo de la economía y de las finanzas.

Los instrumentos derivados o derivados forman parte de estos mecanismos de protección. Los derivados, son instrumentos o contratos que fueron utilizados por primera vez entre las décadas del setenta y ochenta del siglo pasado, tanto por grandes corporaciones como por entidades estatales para garantizar en el futuro la efectividad de los negocios realizados en el presente – en ese entonces – emulando una suerte de inmunidad ante las variables que pudieran afectar tal operación en detrimento de los sujetos involucrados.

Estos instrumentos financieros hallan su valor en otro activo – acciones, bonos, valores de renta fija, materias primas, etc. – los que en esta operación son denominados subyacentes. La característica principal de estos instrumentos es su liquidación futura, es decir, el cobro y/o pago en fecha posterior al acuerdo o contrato celebrado, pero sobre un precio fijado al momento de dicha celebración.

De esta manera, los objetivos fundamentales de las operaciones con instrumentos derivados son: en primer lugar, disminuir riesgos financieros generados por los cambios en las variables de precios de activos financieros sufridos a través del transcurso del tiempo; en segundo lugar, optimizar la administración de riesgos y finalmente, reducir las incertidumbres sobre las cotizaciones. 

Recientemente, en el marco de un buen funcionamiento del Sistema Financiero y para el desarrollo de un mecanismo apto para el control, el Banco Central del Paraguay ha emitido la Resolución N° 12 de fecha 09 de mayo del 2017 “REGLAMENTO PARA  OPERACIONES  CON  INSTRUMENTOS  FINANCIEROS DERIVADOS”. Esta normativa busca regular diferentes aspectos sobre los instrumentos derivados, las operaciones basadas en las mismas y  las entidades a ser autorizadas para llevarlas a cabo.

La normativa define como instrumento derivado o derivado a aquellos instrumentos  financieros que cumplen con tres características esenciales: a) su  valor  cambia  en  respuesta  a  los  cambios  en  una  tasa  de interés,  en  el  precio  de  un  instrumento  financiero,  en  el  de  una materia  prima  cotizada,  en  una  tasa  de  cambio,  en  un  índice  de precios  o  de  tasas  de  interés,  en  una  calificación  o  índice  de carácter  crediticio  o  en  función  de  otra  variable;  generalmente denominada “subyacente”; b) no requiere una inversión inicial neta, o sólo obliga a realizar una inversión inicial neta inferior a la que se requeriría para otros tipos  de  contratos,  en  los  que  se  podría  esperar  una  respuesta similar ante cambios en las condiciones de mercado; y c) se liquidará en una fecha futura.

Asimismo, la normativa contempla las autorizaciones a ser otorgadas a quienes celebrarán estas operaciones. Al respecto y en forma general la norma dispone que “las entidades de intermediación financiera podrán celebrar contratos de operaciones derivadas por cuenta propia o con terceros, siempre y cuando las legislaciones específicas vigentes así lo permitan. Los instrumentos financieros derivados negociados en mercados OTC, deberán contar, en todos los casos, con la subscripción de un contrato que establezca claramente las obligaciones y deberes de la entidad y la contraparte, de acuerdo a lo establecido en el punto 4 de este reglamento”. A su vez, la normativa establece requisitos mínimos para la solicitud para autorización, estos son: el tipo de operaciones derivadas, el mercado en el cual se va a operar, el subyacente de la operación y el informe del Comité de Activos y Pasivos o Auditoría Interna. De igual manera, la normativa aclara que la Superintendencia podrá requerir información adicional.

Además, la normativa estipula que a) Acciones, grupo de acciones o índice de precios sobre acciones, cotizadas en bolsa de valores; b) Divisas; c) Índices de precios relacionados a la inflación; d) Tasas de interés; e) Metales preciosos; f) Commodities; g) Títulos Valores; h) Operaciones derivadas que se hayan realizado sobre los subyacentes citados, serán las subyacentes sobre las cuales podrán realizarse las operaciones de derivados.

En cuanto a los instrumentos en sí, dispone que estos deberán estar contenidos en contratos escritos, debidamente documentados, confirmados y registrados. De igual modo, dispone que deberá contener mínimamente los siguientes datos: a) La identificación y el domicilio de las partes contratantes; b) El periodo de vigencia del contrato, indicando la fecha de inicio y vencimiento (fecha valor y de liquidación); c) Tipo de operación, indicación del subyacente; d) Instrucciones para su liquidación; e) Tipo de cambio inicial (permutas cambiarias); f) Tipo de cambio final o tipo de cambio para la liquidación; g) Tasas de interés (permuta de monedas); h) Monto nominal de la operación; i) Monto de las garantías o líneas de créditos asociadas; j) Mecanismos de resolución de conflictos.

Regula también la normativa la gestión de los instrumentos financieros derivados para la que establece requisitos de administración, de operación – en la que se hace referencia al personal capacitado, tecnología e información necesarios para la gestión de instrumentos financieros derivados – requisitos de control interno, contabilización y acerca de los límites que establezcan los Directorios de las entidades intermediarias a ser autorizadas, los cuales deben ser coherentes con las mediciones de riesgos y compatibles con la estrategia y tolerancia al riesgo.

Finalmente, la normativa habla de la transparencia informativa respecto de las divulgaciones de información, ordenando que las entidades de intermediación financiera autorizadas suministrarán información suficiente a sus clientes sobre las implicaciones, los riesgos, los rendimientos y las pérdidas potenciales que emergen de los productos que vayan a negociar. En este sentido, los instrumentos derivados o derivados, actualmente cuentan con regulación por parte del organismo técnico correspondiente en nuestro país, lo que ayudará a que una herramienta como esta garantice aún en mejores condiciones y en un entorno adecuado para el control, los negocios basados en estos.

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