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El camino hacia la Ley del Voluntariado en Paraguay

Es una muy buena noticia el hecho de que, recientemente fue sancionado de manera automática el Proyecto de Ley que regula la actividad voluntaria en nuestro país y a continuación, el mismo debe ser remitido al Poder Ejecutivo, quien decidirá si lo promulga o no. Sin embargo, recorrer ese camino, cruzar ese puente, de la falta de la regulación a la tan necesaria regulación de la actividad voluntaria, como ya lo hicieron otras jurisdicciones, no resulta del todo simple.

Paraguay es uno de los pocos países de la región que aún no cuenta con un marco regulatorio del voluntariado. Sin embargo, el voluntariado se encuentra cada vez más inserto en nuestra sociedad. Por ello surge la pregunta, ¿Es necesario regularlo? Regularlo es sin dudas esencial para promocionarlo e incentivarlo. Las razones sobran, ya que el voluntariado es un poderoso recurso que contribuye, no solo al bienestar social de los ciudadanos, sino también al desarrollo económico, llegando - según un estudio realizado por el Programa de Voluntarios de las Naciones Unidas - incluso a representar 2.4% de PIB mundial

Es precisoempezar por definir qué se entiende por “voluntariado”, “voluntario” y “organización de voluntarios”.

El Proyecto de Ley define al voluntariado como el conjunto de actividades realizadas por personas, asociaciones o entidades jurídicas, con fines de bien común, por su libre elección y sin intención de lucro, fuera del marco de una relación laboral.

El “voluntario” es cualquier persona física (e.g.: Juan Pérez) o jurídica (e.g.: una empresa) nacional, extranjera o mixta, que realiza una tarea dentro de una organización de voluntarios (ONG), siempre y cuando no reciba un salario, haya sido libremente escogida y la actividad que desempeñe beneficie a la sociedad.

Y, por último, “la organización de voluntarios”, también conocidas como ONG, son todas aquellas que, sin fines de lucro, sean empresas privadas, organizaciones informales, formales u oficialmente reconocidas o, nacionales, extranjeras, mixtas o instituciones públicas, incorporen en su funcionamiento tareas con voluntarios.

¿Qué nos trae de novedoso este Proyecto de Ley?

El Proyecto de Ley tiene dos objetivos principales: promover el voluntariado y regular la relación entre los voluntarios y las organizaciones de voluntarios. Entre los aspectos relevantes del mismo, reconoce de manera expresa los derechos de los voluntarios. Según estos, el voluntario tiene derecho a un trato igualitario, a recibir información sobre la organización a la cual se incorpora, contar con capacitación y orientación previa, poder ser identificado como voluntario, obtener el reembolso de gastos ocasionales producidos en el desarrollo de la actividad, recibir un certificado de las actividades realizadas, así como estar asegurado frente a accidentes y enfermedades que se deriven directamente del voluntariado. Por su lado, las organizaciones voluntarias tienen derecho a la supervisión del trabajo del voluntario, seleccionar libremente el perfil y número de voluntarios, asignar el rol de éstos, como también ser titular de los derechos de propiedad intelectual sobre los productos resultantes del trabajo voluntario, siempre que estos hayan sido solventados por la organización.  

También se refiere a los deberes, y entre ellos se menciona la obligación de confidencialidad cuando la información a divulgar pueda lesionar derechos personales, el deber de usar de forma adecuada la acreditación de voluntario, así como la aceptación de abstenerse a recibir cualquier tipo de contraprestación económica.

Creemos oportuno destacar que no existe relación laboral entre el voluntario y la organización de voluntarios y, por tanto, el voluntario no podrá ser considerado en caso alguno como sustituto de la actividad laboral por la cual se percibe una remuneración.

Con el fin de transparentar la relación que tienen las organizaciones voluntarias con sus voluntarios, las organizaciones de voluntarios deberán ajustarse al llamado Acuerdo Básico Común (conocido como ABC) el cual permitirá un mayor grado de organización de sus actividades y control de los voluntarios que participan en ellas.

Los términos del ABC tienen que establecerse por escrito antes del inicio de cualquier actividad entre el voluntario y la organización. Ello es relevante en el sentido de que, en caso de conflictos, tanto el voluntario como la organización tendrán la posibilidad de contar con información más detallada y, su correcta aplicación evitaría posibles juicios ya sean laborales o de responsabilidad civil.

Asimismo, el ABC define aspectos como el tipo de actividad que realizará el voluntario, tiempo, los derechos y deberes que corresponden a ambas partes, fecha de inicio o finalización y causas que pueden acabar con el compromiso de las partes. Por otro lado, consideramos que el Acuerdo Común Básico debe contener una declaración explícita del carácter altruista de la relación entre el voluntario y la organización de voluntarios, ello con el objeto de deslindar nítidamente este contrato de cualquier otro de naturaleza laboral, debido a que los derechos y obligaciones generados son otros.

El Proyecto de Ley tiene como propuesta novedosa la creación del Consejo Nacional de Voluntariado, dependiente de la Secretaria Técnica de Planificación, como ente regulador del servicio voluntario, este tendrá a su cargo facilitar la inscripción de las organizaciones de voluntarios en Registro Único del Voluntariado, así como de acompañar a estas en el proceso de inclusión a las formalidades establecidas por la Ley.

Por último, regula las medidas de fomento del voluntariado y el deber del Estado Paraguayo de promocionarlo, así como de fomentar su financiación. Un ejemplo de esto es a través de la implementación de políticas a fin de priorizar la experiencia de servicio voluntario a la hora de seleccionar a los postulantes en concursos de méritos y aptitudes, a los efectos de otorgar una beca.

A nuestro criterio, el Proyecto de Ley presenta ciertas lagunas, como las modalidades a través de las cuales la actividad voluntaria podrá ser realizada.  Asimismo, las organizaciones de voluntarios deben cumplir una serie de requisitos, sin embargo, también son consideradas como organización de voluntarios aquellas “organizaciones informales”. Creemos que esto puede representar un problema a la hora de formalizarse de acuerdo con lo exigido por la ley o peor aún, incentivar la falta de formalización de las organizaciones voluntarias.

Sin embargo y para concluir, es innegable el hecho de que el voluntariado tiene un carácter intrínseco de cambio y transformación social, y que, con el paso del tiempo, ha ido cobrando fuerza como mecanismo efectivo para avanzar en la superación de las desigualdades y en la lucha contra la pobreza.  Los voluntarios responden a las necesidades de la sociedad en una amplia gama de situaciones. Por tanto, un marco jurídico regulatorio permitirá institucionalizar el trabajo diario de aquellos que invierten tiempo y conocimiento en acciones voluntarias. Ahora, recorrer ese camino, cruzar ese puente, no resulta del todo simple, pero regularlo de manera adecuada es el primer paso para reconocerlo como tal de manera a promover e incentivar la participación voluntaria en nuestro país.  

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