El boom inmobiliario: la importancia de proteger legalmente el nombre de los edificios

En los últimos años el rubro de la construcción en el Paraguay ha atraído una profunda inver­sión de capitales nacionales y extranjeros

En los principales barrios capitalinos el costo inmobiliario por metro cuadrado ha sido objeto de un continuo y sostenido incremento.

Un sector que ha experimentado un inusitado crecimiento ha sido el de las propiedades hori­zontales o el de los “grandes edificios.”.

Es por ello que a menudo oímos hablar del de­nominado “boom inmobiliario” del Paraguay.

PROTECCIÓN JURÍDICA

Independientemente a los aspectos arquitec­tónicos y de ingeniería civil implícitos en la construcción de todo edificio, un aspecto fun­damental es la protección jurídica de su nom­bre.

Por “protección jurídica” se entiende el dere­cho de uso y goce exclusivo del nombre, como así también el derecho de impedir que terceros lo utilicen sin el consentimiento del propietario (ius prohibendi).

En muchos casos los edificios son verdaderos puntos de referencia o “landmark” de una ciu­dad. Al mencionar el “Empire State Building”, el “Prudential Tower” o el “CN Tower” el nom­bre adquiere una dimensión especial.

Asimismo, en nuestro país ciertos edificios como el “Nautilus” han alcanzado cierto grado de notoriedad.

El nombre del edificio puede constituir un ac­tivo intangible de superlativa importancia para sus propietarios.

En el Paraguay existen tres alternativas a la hora de proteger jurídicamente el nombre de un edificio.

LA MARCA

La primera opción sería registrar el nombre del edificio como “marca.”.

La marca es todo nombre, término, señal, sím­bolo, signo o una combinación de éstos que sir­ve en el comercio para distinguir un producto o un servicio de otros, formando una imagen en la mente del consumidor..

La clasificación Internacional de Productos y Servicios para el registro de marcas que sigue el Paraguay (Décima Edición de Niza) permitiría el registro del nombre del edificio como un “ser­vicio inmobiliario”, pero no como un producto en si - el edificio per se).

 

NOMBRE COMERCIAL

Una segunda alternativa podría ser proteger al nombre del edificio como “nombre comercial.” Para nuestra legislación el nombre comercial de un establecimiento es la razón social o denomi­nación social adoptada, la enseña o sigla usada en relación a determinada actividad y tiene el carácter de propiedad.

El derecho sobre el nombre comercial se ad­quiere por el uso público. En caso que se cons­tituya una sociedad (persona jurídica) como propietaria del edificio y encargada de la ven­ta y administración de los departamentos, y se adopte para ésta (la sociedad) como su denomi­nación social la misma denominación que la del edificio, se estaría de esta manera protegiendo el referido nombre.

En este caso al inscribirse el pedido de recono­cimiento de la personería jurídica de la sociedad ante el Registro Público también se estaría ob­teniendo una protección legal adicional.

 

DERECHOS DEL AUTOR

La tercera opción sería proteger al nombre del edificio bajo la ley de derechos de autor. Esta ley establece una protección jurídica para aquellas “obras intelectuales” que tengan originalidad y le confiere derechos especiales y exclusivos al autor de tales obras.

Entre las obras protegidas se incluyen “ilus­traciones”, “dibujos”, y “planos y obras de ar­quitectura”. Estas obras pueden ser inscriptas en el Registro Nacional de la Dirección Nacional de Derechos de Autor.

Al presentar el formulario respectivo se puede indicar como el “título” de la obra el nombre del edificio en cuestión. La ley dispone en su Art. 6 que “el título de una obra, cuando sea original, quedará protegido como parte de ella”.

 

VALOR AGREGADO

Cabe señalar que la protección que puede obte­nerse bajo alguno de los regímenes legales arri­ba indicados no son excluyentes entre sí, lo que quiere decir que en un determinado e hipotético caso, podría buscarse la protección del nombre de un edificio a través de los tres regímenes se­ñalados.

Esto brindaría un valor agregado al negocio o emprendimiento haciéndolo más atractivo para los inversionistas con vistas al futuro.

Aunque no es una obligación registrar los nombres de los edificios, existe una gran ven­taja cuando buscamos obtener una protección legal por algunas de las vías señaladas ante­riormente.

Esto permitirá evitar que terceros puedan aprovecharse de la denominación y prestigio del nombre de un edificio –algo para lo cual su propietario habrá invertido bastante. En gene­ral los trámites a ser realizados bajo estas tres opciones son de fácil acceso y bajo costo. Nin­gún empresario del rubro inmobiliario debería soslayar la importancia de proteger jurídica­mente el nombre de sus edificios.

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