Compliance ambiental: Cómo identificamos los requisitos legales ambientales

El conjunto de prácticas y medidas internas implementadas a nivel corporativo en muchas empresas es un uso que se ha expandido a nivel nacional e internacional y ya es una regla en el funcionamiento day-to-day de cualquier compañía. Sin embargo, en los últimos tiempos el concepto de compliance se ha ido ampliando hasta abarcar otras áreas. Un ejemplo de ello es el llamado compliance ambiental.

No es solo de vital importancia el adecuamiento de una empresa a las buenas prácticas green, sino que dicha adaptación por lo general evita las sanciones y elevados costos que acarrea el incumplimiento de la normativa ambiental. No obstante, en este breve artículo nos referimos a los requisitos estrictamente necesarios, abundando en compliance ESG y otros parámetros en otro artículo especializado.

Ahora, uno de los principales problemas al que se enfrentan las organizaciones al momento de implementar o mantener un sistema de gestión ambiental es cómo identificar los requisitos legales ambientales de aplicación y cómo estar informado de las novedades y cambios en la materia.

¿De dónde y hasta dónde?

La primera barrera con la que se encuentra una empresa es hasta dónde abordar esa identificación de requisitos legales. La identificación exhaustiva de los aspectos ambientales asociados al funcionamiento de la empresa es clave. Los requisitos legales ambientales que son de aplicación a la mayoría de las empresas están relacionados con la obtención de licencias ambientales (en Paraguay a través de la Evaluación de Impacto Ambiental), gestión de recursos hídricos y residuos y vertidos, pero también se deberán tener en cuenta otros aspectos legales, como emisiones a la atmósfera y ruidos y reglamentación industrial en general.

La segunda barrera viene de la palpable falta de organización de la normativa ambiental en Paraguay. Es de extrema necesidad una suerte de ‘codificación’ de la normativa en la materia, ya que la revisión de toda la normativa legal aplicable, las modificaciones, actualizaciones y derogaciones es una tarea titánica y digna de valientes. En algunos casos, las empresas recurren a los utílismos blogs o newsletters, aún escasos en nuestro país, que sin embargo pueden no estar actualizados o podrían proveer un pantallazo pobre e incompleto de lo que la compañía en cuestión debe analizar con relación a su actividad. 

La tercera barrera con la que se enfrentan las compañías es la dificultad de ‘bajar a tierra’ los requisitos ambientales exigidos por nuestra legislación. Si bien por lo general la normativa lista las actividades o situaciones, existen ‘lagunas’ y vacíos que deberán ser objeto de consultas específicas a la entidad pública que lo requiera.

Cada empresa deberá barajar la opción que mejor se adapte a sus necesidades, teniendo en cuenta que una incorrecta identificación de las exigencias puede constituir un riesgo ante posibles sanciones por su incumplimiento. No debemos olvidar que ‘ignorantia juris non excusat’ (la ignorancia de las leyes no exime de su cumplimiento). ¿La clave? Contar con un asesoramiento integral y especializado. Una correcta evaluación sobre el scope de la actividad de la empresa determinará cómo, cuando y frente a quien se deberán cumplir los requisitos exigidos por la legislación ambiental nacional.

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